La locura de la intromisión imperial (en Ucrania)


28 de febrero de 2014.

POR Paul Craig Roberts / CounterPounch – Rebelion.org

En 2004 Hungría se unió a la UE, esperando calles de oro. En su lugar, cuatro años después en 2008 Hungría se endeudó con el FMI. El rock en vídeo del grupo húngaro Mouksa Underground resume el resultado en Hungría actual de haber caído en manos de la UE y del FMI.

 La canción trata de los resultados decepcionantes de caer en manos de la UE y del FMI, y en Hungría los resultados no son ciertamente alentadores. El título es “Desilusión con el cambio de sistema”. El texto es el siguiente:

 Desde hace unos veinte años

Hemos estado esperando la buena vida

Para el ciudadano común

En lugar de riqueza tenemos pobreza

Explotación ilimitada

Esto es el gran cambio de sistema

Esto es lo que esperabais

No hay vivienda No hay alimento No hay trabajo

Pero eso es lo que nos habían prometido que no pasaría

Los de arriba

Nos devoran

 

Los pobres sufren todos los días.

Esto es el gran cambio de sistema

Esto es lo que esperabais

 (Repetir)

 ¿Cuándo habrá un cambio verdadero?

¿Cuándo habrá un mundo digno de vivir?

Habrá la solución decisiva

Cuando este sistema económico sea abandonado para siempre

Esto es el gran cambio de sistema

 Esto es lo que esperabais

 (Repetir)

 No hay ninguna solución que no sea revolución

 Si tal vez los estudiantes de Kiev hubieran escuchado al grupo de rock húngaro en lugar de a las ONG de Washington, comprenderían lo que significa ser saqueado por Occidente, y Ucrania no estaría en el caos y orientada hacia la destrucción.

Como la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland dejó en claro en su discurso de diciembre pasado y en la grabación filtrada de su conversación con el embajador de EE.UU. en Kiev, EE.UU. gastó 5.000 millones de dólares de dólares del contribuyente preparando un golpe en Ucrania que derribó al gobierno democrático elegido.

 El que se trató de un golpe es subrayado también por las obvias mentiras públicas que Obama ha expresado sobre la situación, culpando, por supuesto, al gobierno derrocado, y por la tergiversación de los eventos en Ucrania por los medios prostituidos de la prensa de EE.UU. y Europa. El único motivo para distorsionar los eventos es apoyar el golpe y encubrir la mano de Washington.

 No cabe ninguna duda de que el golpe es una acción estratégica de Washington para debilitar Rusia. Washington trató de capturar Ucrania en 2004 con la “Revolución Naranja” que financió, pero fracasó. Ucrania formó parte de Rusia durante 200 años antes de recibir la independencia en los años noventa. Las provincias orientales y meridionales de Ucrania son áreas rusas que fueron agregadas a Ucrania en los años cincuenta por la dirigencia soviética a fin de diluir la influencia de los elementos nazis en Ucrania occidental que habían combatido por Adolf Hitler contra la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

 La pérdida de Ucrania a manos de la UE y la OTAN significaría la pérdida de la base naval rusa en el Mar Negro y la pérdida de muchas industrias militares. Si Rusia aceptara una derrota estratégica semejante, significaría que Rusia se habría sometido a la hegemonía de Washington.

 Sea cual sea el camino que emprenda el gobierno ruso, la población rusa de Ucrania oriental y meridional no aceptará la opresión por ultranacionalistas y neonazis ucranianos.

 La hostilidad que ya se ha mostrado hacia la población rusa puede ser vista en la destrucción por ucranianos del monumento a las tropas rusas que expulsaron las divisiones de Hitler de Ucrania en la Segunda Guerra Mundial y la destrucción del monumento al general ruso Kutuzov, cuyas tácticas destruyeron el Gran Ejército de Napoleón y llevaron a la caída de Napoleón.

 La cuestión del momento es si Washington cometió un error de cálculo y perdió el control del golpe a manos de los elementos neonazis que parecen haber arrebatado el control a los moderados en Kiev pagados por Washington, o si los neoconservadores en Washington habían estado trabajando con los neonazis durante años. Max Blumenthal dice esto último.

 Los moderados ciertamente han perdido el control. No pueden proteger monumentos públicos, y se ven obligados a adelantarse a los neonazis legislando el programa neonazi. El parlamento ucraniano cautivo ha introducido medidas para prohibir todo uso oficial del lenguaje ruso. Esto, por supuesto, es inaceptable en las provincias rusas.

 Como señalé en un artículo anterior, el propio parlamento ucraniano es responsable por la destrucción de la democracia en Ucrania. Sus acciones inconstitucionales y antidemocráticas han allanado el camino para los neonazis que ahora tienen el precedente de tratar a los moderados de la misma manera cómo los moderados trataron al gobierno elegido y ocultar su ilegalidad con acusaciones de crímenes y mandatos de arresto. Actualmente el ilegalmente depuesto presidente Yanukovych está en fuga. ¿Estará mañana en fuga el actual presidente, Oleksander Turchinov, puesto en su cargo por los moderados, no por el pueblo? Si una elección democrática no aseguró la legitimidad del presidente

Yanukovych, ¿cómo asegurará la legitimidad de Turchinov un retazo de parlamento?

 Qué puede responder Turchinov si los neonazis le plantean la pregunta de Lenin a Kerensky: “¿Quién te eligió?”

 Si Washington ha perdido el control del golpe y es incapaz de restaurar el control a los moderados que ha alineado con la UE y la OTAN, una guerra parecería inevitable. No cabe duda que las provincias rusas buscarían y obtendrían la protección de Rusia. No se sabe si Rusia iría más lejos y derrocaría a los neonazis en Ucrania occidental. Si Washington, que parece haber posicionado fuerzas militares en la región, suministraría la fuerza militar a los moderados para derrotar a los neonazis también está por ver, así como la reacción de Rusia.

 En un artículo anterior describí la situación como “Sonámbulos de Nuevo”, una analogía con cómo los errores de cálculo resultaron en la Primera Guerra Mundial.

 Todo el mundo debería estar alarmado ante la imprudente e irresponsable intromisión de Washington en Ucrania. Al crear una amenaza estratégica directa para Rusia, el demente hegémono en Washington ha urdido un enfrentamiento de Grandes Potencias y creado el riesgo de destrucción del mundo.

 Paul Craig Roberts es un economista norteamericano, autor, columnista, antiguo adjunto al Secretario del Tesoro y autor del libro “ The Failure of Laissez Faire Capitalism”, entre otros.

 Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/02/26/the-crisis-in-ukraine/

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Polonia, nueva cabeza de playa en el plan desestabilizador de la OTAN


28 de febrero de 2014.

POR Andrew Korybko / VoltaireNet.org – Oriental Review

mo celoso servidor de los intereses de Estados Unidos, Polonia está desempeñando oficialmente, en su relación con Ucrania, el papel del turco de guardia. Al igual que Turquía, utilizada como trampolín para el envío de hombres y medios a los terroristas que operan en Siria, Polonia está prestando el mismo tipo de apoyo en el caso de Ucrania.

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, declaró el 22 de febrero de 2014 que su país ya estaba garantizando los cuidados necesarios a los opositores heridos en Kiev y que se había ordenado al ministerio del Interior polaco y a las fuerzas armadas que reforzaran esa ayuda poniendo varios hospitales a la disposición de esos elementos [1]. El ministro de Salud confirmó los contactos entre Varsovia y los rebeldes de Kiev para «organizar los cuidados [médicos] a los heridos ucranianos».

De lo anterior se desprende que Polonia extendió de hecho en cerca de 500 kilómetros dentro del territorio ucraniano la zona sobre la cual pretende ejercer su influencia, tanto a través de la acción clandestina como mediante la diplomacia. En Ucrania, los servicios de inteligencia de Polonia no se limitan a «ayudar a los heridos ucranianos» [de los grupos terroristas]. Razón de más para suponer que las regiones ucranianas fronterizas con Polonia –Lvov y Volyn– están más expuestas aún a la influencia de Varsovia. Casualmente o no, el hecho es que la región de Lvov ya trató de declararse independiente. Al igual que Varsovia –que lo hizo en el pasado y lo está haciendo actualmente–, Ankara ejerció su influencia dentro del territorio sirio en el momento más álgido de la crisis que sacude ese país árabe. No podemos olvidar que Turquía también ha albergado y prestado ayuda médica en su propio territorio a los combatientes (terroristas) heridos en Siria.

Para entender mejor cómo se ha aplicado el método de intervención de «dirección desde la retaguardia», es importante analizar aquí la similitud entre las relaciones que Polonia y Turquía mantienen con sus respectivos vecinos –Ucrania y Siria.

En primer lugar, la estrategia de «dirección desde la retaguardia» ha sido definida como «un apoyo militar de Estados Unidos, que se mantiene en la sombra y deja a otros los eslóganes y la propaganda». Es esa la estrategia adoptada para las guerras que se libran en teatros de operaciones donde, por diversas razones, Estados Unidos prefiere no implicarse abiertamente. Se basa esa estrategia en el uso de aliados, de «caciques» regionales a quienes se confía la misión de avanzar en la consecución de objetivos geopolíticos y geoestratégicos de Estados Unidos a través de un dispositivo de guerra asimétrica, mientras que Washington redespliega sus propias fuerzas en Asia, donde quiere llevar a cabo ante China una disuasión de tipo convencional.

En el escenario europeo, al igual que en el Medio Oriente, es Estados Unidos quien mueve los hilos. Polonia y Turquía son para Washington las mejores marionetas que podía soñar, dirigidas ambas contra sus respectivas vecinas: Ucrania y Siria. Los estadounidenses se encargan principalmente del entrenamiento de las bandas de «oposición» y de la labor de inteligencia. Por su parte, Polonia y Turquía hacen el trabajo que se les asigna aportando un respaldo directo al despliegue de esos grupos dentro del territorio de los países atacados.

En Ucrania, Estados Unidos ha estado infiltrando ONGs durante más de 10 años para penetrar la plaza, asignándoles –entre otras cosas– 5 000 millones de dólares para «ayudar el país a instaurar instituciones democráticas» [2]. En la campaña desatada contra Kiev, la NED (National Endowment for Democracy) [3] desempeñó un importante papel en hacer que la opinión pública ucraniana se tragara una reedición del engañoso video Kony 2012, utilizado como pretexto para reforzar la presencia militar de Estados Unidos en África central [4]. En el caso de Siria, los aterradores reportajes de «Danny» en la CNN fueron utilizados de la misma manera, en 2012, para desacreditar al régimen de Damasco [5].

Pero la similitud no termina ahí.

Tanto Polonia como Turquía son Estados situados en las fronteras de la OTAN. Polonia es presentada como «el más importante de todos los países fronterizos de la Alianza en términos de poderío económico, político y militar». Polonia y Turquía, comparadas con sus vecinos –Ucrania y Siria– presentan un importante interés geoestratégico y una aplastante superioridad en el plano demográfico. Ambos países padecen además de un complejo de inferioridad provocado por su gloria imperial perdida (en el caso de Polonia, pérdida de su unión con Lituania y, en el caso de Turquía, pérdida del imperio otomano). También comparten una larga frontera terrestre con los países que están en el colimador de «una transición democrática». Y tienen en común importantes lazos culturales y políticos con sus vecinos, vínculos heredados de los imperios desaparecidos, que se remontan a épocas lejanas, muy anteriores al inicio de sus crisis respectivas. Todo lo anterior confiere a Polonia y Turquía cartas de gran importancia para intervenir en el futuro campo de batalla, de manera oficial o no, y para realizar operaciones de inteligencia.

En Polonia y en Turquía existen también importantísimas instalaciones militares. La US Air Force dispone de una gran base aérea en Incirlik (sur de Turquía) donde también hay un importante radar del sistema de defensa antimisiles posicionado en el este. Por su parte, Polonia puso a disposición de Estados Unidos la base aérea de Lask y un puesto avanzado de la defensa antimisiles en el noreste de su territorio, cerca de Kaliningrado.

Cuando se observa el desarrollo de la campaña de los sublevados, que están cumpliendo en Ucrania una misión ya previamente establecida, salta a la vista una evidencia extremadamente inquietante: los metodos de los fascistas ucranianos se parecen cada vez más a los de los yihadistas que operan en Siria. Al igual que en Damasco, en 2011, donde francotiradores bien ubicados (posteriormente identificados como rebeldes) disparaban al azar contra la multitud, una lluvia de balas se abatió sobre los civiles en Kiev, donde incluso un reportero de la televisión rusa Russia Today se vio bajo fuego.

El reclamo de independencia de Lvov puede compararse con la declaración de autonomía de los kurdos del norte de Siria. En ambos casos se trata de regiones colindantes con el Estado que se inmiscuye en los asuntos internos de su vecino, por cuenta del amo estadounidense.

Aparece también el mismo paralelismo en la toma de control –por los rebeldes ucranianos y sirios– de los puestos fronterizos que les garantizan el contacto con el Estado que los respalda. Para Ankara y Varsovia, esas acciones tienen el evidente mérito de facilitar el envío de armas, hombres y medios a los terroristas cuyo surgimiento han estimulado. Y cuando los sublevados ya no logran mantener el control de las zonas fronterizas, recurren al saqueo de las instalaciones de las fuerzas gubernamentales de las que han logrado apoderarse y roban armas, ya sea arrebatándoselas a los miembros de las fuerzas del orden que logran capturar o asaltando edificio oficiales [6]. En el caso de Siria, los yihadistas acostumbran a secuestrar gente que utilizan como rehenes y a perpetrar ejecuciones sumarias. Sus émulos ucranianos van por el mismo camino, como lo demuestra la captura de 60 policías en Kiev.

Los ejemplos mencionados demuestran claramente que las operaciones de desestabilización emprendidas en Ucrania y Siria siguen un plan bien establecido. Estados Unidos está al mando de las operaciones y aplica su estrategia de «dirección desde la retaguardia». Manipula para ello a Estados traumatizados por el derrumbe de los imperios de los que algún día formaron parte. Apunta hacia territorios de gran importancia para los intereses de Estados Unidos, situados allí donde Washington prefiere no intervenir directamente, mantener en secreto su propio papel y poder negar fácilmente su propia implicación.

Existe también otra práctica que se extiende cada vez más: la utilización de grupos extremistas regionales fanatizados para orquestar a través de ellos un trabajo de desestabilización a largo plazo. En el Medio Oriente se recurre a los islamistas radicales para organizar y exportar el caos. En Ucrania, el equivalente local de los wahabitas a los que se recluta para la realización de ciertas operaciones parecen ser –cada vez más frecuentemente– los grupos de extrema derecha, léase nazis. Ucrania puede perfectamente convertirse en campo de entrenamiento para otros grupos de la extrema derecha europea. Es de temer además que los grupos de facciosos que actualmente operan en Ucrania decidan vender su experiencia al mejor postor en los demás Estados europeos.

Así como Turquía amamantó a los extremistas islámicos mediante el apoyo de Ankara a los grupos que luchan en Siria, Polonia flirtea hoy muy peligrosamente con la extrema derecha nacionalista ucraniana, como lo demuestran sus declaraciones de apoyo a los grupos que recurren a la violencia y su reciente decisión de evacuar y ayudar a los heridos de los sublevados, sin entrar a mencionar por el momento las demás formas de respaldo que se han mantenido en secreto y cuya importancia aún se desconoce.

Los extremistas islamistas se han salido del control de quienes antes los manejaban, convirtiéndose ahora en un peligro para todo el Medio Oriente. De la misma manera, los grupos nacionalistas de extrema derecha pueden acabar haciéndose incontrolables en Ucrania y poniendo en peligro toda la Unión Europea.

Cuando se establece la comparación entre Polonia y Turquía y entre Ucrania y Siria, no queda más remedio que reconocer que el concepto de «primavera árabe» se ha extendido ahora, mucho más profundamente de lo que parece, al panorama europeo.

Fuente: Oriental Review

http://www.voltairenet.org/article182371.html

 

Nota de Oriental Review
La feroz campaña anti-Assad que Turquía ha venido orquestando durante los 3 últimos años ha provocado en ese país un verdadero desastre político. El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan se esfuerza actualmente por reequilibrar su política, evidentemente desafortunada, hacia Siria. Está tratando de recuperar respaldo regional y de reconquistar el favor de la opinión pública luego de la caída de su popularidad, resultado de su calamitosa implicación en la tragedia siria. Su más reciente visita a Teherán es una muestra del espectacular cambio de actitud del gobierno turco, tanto en su manera de razonar como en cuanto a la manera de abordar la cuestión siria. Todo parece indicar que Turquía ha aprendido las amargas lecciones de su experiencia y que ha entendido lo caro que resulta hacerle el juego a otros gobiernos cuando se trata de las relaciones con sus propios vecinos. ¿Será Polonia capaz de reevaluar de la misma manera el papel que está desempeñando en la terrible crisis ucraniana? Eso está por ver.

 

[1] «Poland on standby to receive Ukraine’s wounded» por Mathew Day, The Telegraph, 20 de febrero de 2014.

[2] “Remarks by Victoria Nuland at the U.S.-Ukraine Foundation Conference”, por Victoria Nuland, Voltaire Network, 13 de diciembre de 2013.

[3] «La NED, vitrina legal de la CIA», por Thierry Meyssan,Однако/Red Voltaire, 11 de octubre de 2010.

[4Kony 2012 es un video de propaganda de la asociación Invisible Children destinado a promover el arresto del jefe del Ejército de Liberación del Señor, Joseph Kony. Más de 100 millones de personas pudieron verlo a través de internet, principalmente en Estados Unidos. Basado en afirmaciones simplificatorias y otras manipulaciones, ese video impresionó emocionalmente a un gran público.

[5] «Danny» era el nombre de un activista sirio, corresponsal de los canales de televisión al-Jazeera y CNN en Baba Amro, barrio asediado de la ciudad siria de Homs. «Danny» era en realidad un delincuente remunerado por los servicios de inteligencia de Qatar para hacer creer que el gobierno sirio estaba bombardeando a la población de Homs. Durante 3 meses utilizó todo tipo de trucos para que los telespectadores de al-Jazeera y CNN creyeran que estaban oyendo y viendo bombardeos que nunca existieron en la vida real.

[6] “Rioters seize over 1500 guns in Ukraine mayhem –security servicesRussia Today, 19 de febrero de 2014.

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Estado de shock en torno a Ucrania


27 de febrero de 2014.

POR Dmitry Orlov / rebelion.org – Resilience.org

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

[Me veo obligado a actualizar el artículo que publiqué hace unos días porque la situación en Ucrania evoluciona a toda velocidad. Un cadáver político (Yanukovych) se largó; al parecer ha huido a Rusia. Otro cadáver político (Tymoshenko) ha sido apresuradamente rehabilitada y está dispuesta a disputar las elecciones fijadas para el mes de mayo. La pregunta es, ¿existirá aún el país que pretende gobernar? Las reservas monetarias se han reducido en unos pocos días, por todo el país se están desmantelando las estructuras federales, los gobernadores regionales están huyendo y parece que hay un impago por valor de unos 60.000 millones de euros en bonos ucranianos, muchos de ellos en poder de los bancos rusos. ¿Podría ser eso justo el tipo de contagio financiero necesario para hacer que finalmente estalle la irrisoria burbuja del mercado de valores de EEUU? Hay al menos dos provincias ucranianas hablando abiertamente de secesión: una de ellas, Crimea, quiere unirse de inmediato a la Federación Rusa. Una pregunta para los lacayos del Departamento de Estado de EEUU y los funcionarios de la UE: ¿Qué supone esa situación para vuestros cálculos geopolíticos? Cinco centrales nucleares están en situación de riesgo, además de todo el gas ruso que pasa por Ucrania camino de Occidente. Ucrania está en gran medida siguiendo los pasos de Yugoslavia, excepto que tiene dos veces más habitantes, montones de chiflados combatientes callejeros que piensan que ahora son los amos del lugar y un papel fundamental para la seguridad energética europea. Si no les asusta todo esto es que no están poniendo atención.]

 He recibido muchos correos preguntando qué pensaba de lo que estaba ocurriendo en Ucrania. He necesitado tiempo para poder formular una opinión, pero lo que creo ahora que está sucediendo es esto: un fracaso completo y total de los políticos a todos los niveles. Han fracasado los representantes de la UE, el Departamento de Estado de EEUU con su Victoria “ A la mierda la UE ” Nuland, el gobierno Yanukovych, sus oponentes políticos y el Kremlin. Y ahora todos ellos están en estado de shock y nadie sabe qué hacer. Excepto los manifestantes, que sí lo saben: continuar protestando. La mayoría de ellos ni siquiera sabe por lo que están protestando pero, en resumen, están protestando por la existencia misma de su país, que está compuesto por dos partes: Polonia oriental, que es de habla ucraniana y predominantemente católica, y Rusia occidental que es ruso hablante y de mayoría ortodoxa. Los “rusos” superan en número a los “ucranianos” en dos a uno. La resolución definitiva a la crisis exige partir el país. Nadie tiene estómago para hablar siquiera de ello, todavía. Pero hasta que acontezca continuaremos viéndonos sometidos a este extraño espectáculo en el que todos y cada uno de los actores hace todo lo posible para socavar el sistema político de Ucrania. En el fondo, los ucranianos no quieren que haya un gobierno diferente en Kiev, lo que quieren es que no haya gobierno en absoluto en Kiev.

Y ahora me vuelvo hacia Andrey Tymofeiuk, un vecino de Kiev que escribió lo que les voy a transcribir en su página de Facebook en un ruso plagado de obscenidades. (La lengua rusa es notablemente rica en obscenidades, con un enorme potencial expresivo, pero imposibles de traducir al inglés con su ínfima colección de palabras de cuatro letras.) Creo que proporciona un buen resumen de la situación rico en información desde todos los ángulos, a pesar de su nivel de licenciado boca sucia, por eso, por favor, apóyenle. La traducción y la limpieza son mías: 

“ Creo que la actual situación reviste tal gravedad que todo el mundo está inmerso en un terrible shock por lo que está sucediendo.

Los representantes de la UE son los que más están en estado de shock. Están jugando a ser los hábiles diplomáticos que tuvieron que rebajarse a trabajar con el bárbaro dictador de un país tercermundista. Se suponía que ese dictador tenía que haberse sentido anticipadamente estremecido por sus apoyos en forma de Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, que le habrían permitido ponerse el manto de gran integrador del euro y ganar las elecciones de 2015.

Descendiendo desde su elevada posición diplomática, estos expertos se sintieron pillados por sorpresa cuando el bárbaro dictador decidió de repente hacer un poquito de aritmética y se topó con un fallo en el acuerdo (la bancarrota nacional ucraniana), por lo que decidió rápidamente sacar a sus 46 millones de esclavos de la UE y dárselos en cambio a Moscú. Y entonces, debido a su ridícula burocracia y completa falta de comprensión de la realidad ucraniana, permitieron que una protesta inicialmente pacífica se fuera desarrollando hasta convertirse en algo parecido a una guerra civil.

De verdad que los representantes europeos no necesitan un torbellino sangriento con una crisis humanitaria, cientos de miles de refugiados, ataques terroristas, tanques en las calles y otras alegrías por el estilo, por lo que intentarán hacer cuanto puedan para impedirlo, aunque esto signifique que el bárbaro dictador de cabeza dura tenga que permanecer en el poder. Pero el problema es que el bárbaro dictador parece haberse vuelto loco.

Ahora, los representantes de la UE tendrán que responder a algunas preguntas muy difíciles de los televidentes cuando vuelvan a casa. Del estilo de: “¿Por qué la gente que ondeaba las banderas de la UE llevaban emblemas nazis? ¿Es que estamos apoyando a los nazis?” o “Si son pacíficos, entonces ¿por qué están tirando cócteles Molotov contra los policías y tomándoles como rehenes?” Eso es sólo el aperitivo. Aquí va una pregunta más seria: “¿Queremos realmente que 46 millones de esos bárbaros violentos se incorporen a la UE?”. Y también esta: “¿Qué les hace pensar que las cinco centrales nucleares de Ucrania van a ser seguras si el país cae en el caos?” Y sólo una más, pero más dura: “Si Ucrania se vuelve ingobernable, ¿cómo vamos a conseguir nuestra dosis de gas natural el próximo invierno? ¿Nos vamos a morir de frío?” No obstante, puede que los representantes de la UE no tengan que contestar a esas preguntas durante mucho más tiempo porque es muy posible que sus carreras diplomáticas estén llegando a su fin. Después de todo no han sido demasiado eficaces, ¿no es verdad? Transformar una protesta perfectamente pacífica en un caos sangriento no es exactamente la cúspide de la diplomacia europea. Unos cuantos operativos de nivel medio de al-Qaida podrían haber hecho el trabajo igual de bien.

Los líderes de la oposición ucraniana están también en estado de shock. Todos estaban preparados para utilizar la energía de los manifestantes para conseguir sus propias ambiciones políticas, pero ahora esas ambiciones parecen estar bastante fuera de lugar. Son políticos, no comandantes del campo de batalla y ahora no saben qué hacer. Su tarea es inmensamente intrincada: por una parte, deben actuar como ardientes revolucionarios o las muchedumbres se volverán contra ellos, les tirarán del podio y les colgarán; por otra parte, tienen que aplacar a los europeos y hacerles creer de alguna manera que todavía tienen influencia, que esto sigue siendo una protesta pacífica y que no están al frente de combatientes ilegales para derrocar a una autoridad legítima, sino que son legítimos manifestantes pacíficos. Todavía confían en que los europeos les van a dar un puesto en el nuevo gobierno-títere una vez que todo acabe. Hasta ahora eso no está funcionando y ellos mismos ya no creen que tengan el control de nada. Firman acuerdos para poner fin a las hostilidades pero las hostilidades prosiguen.

El bárbaro dictador, Yanukovych, está también en estado de shock. Hasta ahora ha tenido mucha suerte pero se le ha acabado ya. Fue subiendo desde niveles de base hasta convertirse en uno de los capos de la región de Donbass, sobrevivió al colapso de 2004 y después se enriqueció y se construyó una residencia palaciega con un Váter de Oro Macizo. Hasta ahora tenía varias vías diferentes para ganar las elecciones en 2015. Después podría haber tomado prestada una página del manual de instrucciones de Lukashenko y haberse transformado en presidente de por vida de Ucrania. Pero ahora ese sueño se ha esfumado.

Tuvo un par de oportunidades para resolver la situación, pero dio pasos en falso al escuchar a los duros de su administración y ahora la situación es grave y sus opciones muy limitadas. Después de los acontecimientos del 18 de febrero, no hay posibilidad alguna de que sea siquiera presidente interino en el poder hasta las elecciones de 2015. Sus fuerzas especiales no pueden dispersar a los manifestantes. Estaba contando con la ayuda de Putin, pero Putin está menos que satisfecho de su avaricia y estupidez y se muestra evasivo incluso a ofrecerle asilo si necesitara escapar de Kiev. Sin embargo, debería salir de detrás del Váter de Oro Macizo. Porque si se queda, la gente puede colgarle. Ha pasado de intentar sobrevivir en las próximas elecciones a intentar sobrevivir hasta las próximas elecciones.

Los duros de la administración están también en estado de shock. Creían sinceramente que todo lo que tenían que hacer era agitar unas cuantas porras y las muchedumbres se dispersarían. Transportaron en camiones a tropas especiales, a policías de tráfico, a delincuentes bajo su control, a toda una colección de zombis idiotas y les ordenaron a todos que atacaran a los manifestantes. Lo intentaron una vez, nada; lo intentaron otra vez, de nuevo nada. Los manifestantes no se dispersaban. Muy al contrario: cuanto más les golpeaban, más crecían en número y más violentas eran sus tácticas. Cuando vieron envuelto en llamas un vehículo blindado de transporte de tropas –un símbolo de su invencibilidad-, empezaron a temblarles las manos. No pensaban que Yanukovych les abandonaría, pero, ¿qué podía hacer él? ¿Enviar al ejército? Pero al ejército popular no se le había aplacado con privilegios especiales como en el caso de las fuerzas especiales y la policía, no tenían mucho que perder y podían fácilmente pasarse al otro lado.

Las fuerzas especiales están en un estado de shock aún mayor. Muchas de ellas trabajaban también como policías, golpeando alegremente a los hinchas del futbol y recogiendo sobornos de empresarios. Y ahora se enfrentan a una situación muy desagradable: los hinchas y los empresarios se han unido contra ellos. Al principio, resultaba divertido: golpear a gente indefensa en el centro de Kiev, recibir medallas y dinero y largarse a casa. Pero las cosas no son eternas. Los más estúpidos (la mayoría) están ahora furiosos, no puede entender por qué no se les ha ordenado que dispararan contra todos y creen que Yanukovych es una nenaza. Los más inteligentes (la minoría) entienden muy bien los peligros que eso implica. En primer lugar, el éxito no está garantizado y es probable que las pérdidas sean grandes en ambos bandos, pero no tienen deseo alguno de arriesgar sus vidas en defensa del Váter de Oro Macizo. En segundo lugar, incluso si consiguieran suprimir y dispersar a los manifestantes, el día después empezarían a ser eliminados uno a uno porque hay una base de datos con sus nombres y direcciones. A diferencia de los peces gordos de la administración, no tienen la posibilidad de escapar al extranjero y se quedarán para experimentar de primera mano la ira popular. Realmente lo que quieren es que Yanukovych devuelva mágicamente la situación a su anterior estado, pero la probabilidad de que esto suceda es más difícil cada día.

El Kremlin está también un poco en estado de shock. Estuvieron dirigiendo cuidadosamente la situación, apoyando a los matones de Donbass, aumentando gradualmente su influencia en Ucrania y comprando valores clave. Estaban planeando metódicamente anexionarse la mitad de Ucrania como “incorporación voluntaria”. Pero entonces ese idiota de Yanukovych empezó a amargarles la vida intentando conseguir dinero a cambio de unirse a la Unión Aduanera, y después cometió una serie de errores que llevaron al desastre actual, ¡nada menos que en medio de las Olimpiadas de Invierno en Sochi! Lo que habría que hacer sería enviar columnas de tanques a Donbass y Crimea, pero eso estropearía las Olimpiadas. Además, no hay nada preparado, Ucrania no es la diminuta Georgia y una hermosa operación militar de manual sería inviable sin preparación. Y una operación militar menos estilosa podría provocar, como mínimo, problemas con los visados y dificultades bancarias internacionales para el liderazgo ruso y, como máximo, la III Guerra Mundial.

Los propagandistas del Kremlin están observando la formación de la nación ucraniana contemporánea justo en las calles de Kiev y están llorando lágrimas de sangre. ¿Cómo van a poder explicar a esa gente que su país no es Ucrania sino la “Pequeña Rusia”, que su lengua nacional es un invento y que deberían volver a casa, a la Madre Rusia, y empezar a enviar sus impuestos a Moscú? Y lo que es más importante, ¿qué pasa con el ruso de la calle, que suele pensar que “nada puede hacerse” pero que ahora está viendo por su pantalla de televisión cómo, desde hace tres meses ya, las fuerzas especiales, armadas hasta los dientes, no han podido hacer nada para controlar a una variada turba de provincianos? Los pensamientos están empezando a fluir por su cerebro, y son pensamientos peligrosos. Y el bielorruso de la calle llega aún más lejos en esos pensamientos. Ha dejado de mirar la pantalla de televisión, se ha acercado a la ventana y está mirando hacia la puerta de la oficina del gobierno más cercana, donde los funcionarios locales le sacaron recientemente un soborno.

Los estadounidenses y los británicos están también en estado de shock. No podrían importarles menos los sufrimientos de los aborígenes ucranianos. Todo lo que les preocupa es que Rusia no se haga más fuerte. Hasta hace poco, Yanukovych parecía una especie de dictador agradable, no demasiado acomodaticio con los rusos y dispuesto a hablar de negocios con Occidente, especialmente sobre el gas de esquisto y otros recursos naturales. Pero ahora hay un caos sangriento, con cócteles Molotov, transportes incendiados de tropas, catapultas, francotiradores… Podrían despedir a Yanukovych, pero entonces ¿quién cumpliría todos los acuerdos y contratos que ha firmado? ¿Y con quién van a hablar de negocios? ¿Con los nacionalistas de la guerrilla del Sector Correcto? ¿Con los Cosacos que agitan la porra? ¿Y qué ocurriría si los rusos logran algún tipo de avance y absorben en la Federación Rusa a la Ucrania Oriental ruso hablante y se hacen aún más fuertes?

Incluso China tiene motivos para reflexionar. China tiene sus propios intereses en Crimea y no está tanto en estado de shock como en estado de perplejidad: ¿por qué no pueden los bárbaros locales controlar a sus opositores? En China hubo un problema similar en 1989 en la Plaza de Tienanmen, pero ellos masacraron allí a cientos de estudiantes desarmados sin que les temblara el pulso y todo se superó rápidamente. Occidente refunfuñó un poco pero después reanudaran la cooperación económica como si allí no hubiera pasado nada. Los chinos no pueden comprender por qué este dictador no puede hacer lo que es totalmente obvio, pero en general no están preocupados. Ucrania está lejos y no tienen ningún deseo de jugar un papel en los conflictos de Europa Oriental. Tienen cosas más importantes en las que pensar, como ganar todas las medallas individuales de las Olimpiadas del 2016 y colocar una bandera roja en Marte.

La población activa de Kiev lleva ya varios meses en estado de shock, de forma continua, cada día más. Pero en algún momento, el shock fue sustituido por el entusiasmo activo: es mejor llevar medicinas a los heridos y lanzar piedras a la policía en la Plaza de la Independencia que observar horrores por la televisión.

La población pasiva de Kiev continúa aún bebiendo cerveza tranquilamente y fisgoneando por las redes sociales. No entienden aún lo que está sucediendo. Pero si el estado no oficial de emergencia (incluidas las limitaciones al acceso a la ciudad) dura unos cuantos días más –con la comida y la bebida agotándose-, entonces entrarán en un estado de shock más grave que cualquiera que hayan podido experimentar antes.

Así pues, ¿quién no está en estado de shock? Pues alguien a quien vi hoy en la Plaza de la Independencia: un Cosaco vestido con el atuendo nacional, quien, con una sonrisa en el rostro, iba desfilando con las fuerzas especiales en dirección a las refriegas. En una mano sostenía un escudo en el que aparecía escrito “Gloria a Ucrania” y, en la otra, una porra aterradoramente grande. Iba cantado un himno patriótico. Pensé que ese hombre no estaba preocupado por cuestiones tales como “¿Qué voy a hacer para volver a casa esta noche?” o “¿Qué va a pasar conmigo?” o “¿Qué va a pasar con todos nosotros?”.

Él no está en estado de shock. Le importa todo un bledo, ¡Dios le bendiga!

 

N. de la T. : (*) A pesar de que el presente artículo ha quedado desfasado por los acontecimientos, sin embargo se considera que ofrece elementos de interés para poder entender y analizar el statu quo.

 

Dmitry Orlov es un ingeniero y escritor estadounidense de origen ruso.

Fuente: http://www.resilience.org/stories/2014-02-22/shock-over-ukraine

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El miedo como instrumento de presión


25 de febrero de 2014.

POR Xavier F. Coronado

El miedo puede llevar a los
hombres a cualquier extremo

George B. Shaw

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El miedo es una de esas sensaciones incómodas que todos sentimos y que compartimos con la mayoría del mundo animal. El miedo y el temor, con sus variantes de angustia, fobias y demás dispersiones psíquicas, están siempre presentes en nuestra existencia y, de manera directa o indirecta, todos padecemos sus consecuencias en la vida diaria.

Pero hay otro tipo de miedo, el que paraliza, el que nos hace retraernos y nos impide reaccionar para superar sus causas. Este otro miedo es el que puede ser manipulado para dominar a otros. A nivel colectivo, los poderes fácticos que gobiernan nuestra sociedad utilizan el miedo para someter a los individuos y mantenerlos en un estado de bloqueo que limite su acción y sus criterios. En la historia de la humanidad, la utilización política y religiosa del miedo está bien documentada. Ese miedo colectivo nos mueve a actuar de manera condicionada o a aceptar situaciones impuestas por temor a rechazarlas ¿Quién nos inculcó el popular “ni modo”? Quien lo haya hecho consiguió la perpetuación de la desigualdad, la injusticia y la falta de solidaridad ante el temor mezquino de que si actuamos las cosas podrían empeorar para nosotros.A nivel de especie, el miedo básico puede ser provechoso y tanto antropólogos como psicólogos piensan que es un mecanismo natural evolutivo. Aseguran que la tensión de alerta causada por el miedo es necesaria para vivir, superar los peligros reales y nos ayuda a defendernos de nuestra angustia. El miedo que entona, que impele a actuar y buscar respuestas, sirve para dominar esas situaciones que nos causan temor y aprehenderlas.

Miedo, temor, angustia, neurosis y otros sustos

El miedo es la emoción más primitiva y 
más fuerte del género humano

H. P. Lovecraft

¿Miedo o temor? En el diccionario de María Moliner se define el temor como un “miedo moderado” y su explicación coincide con la definición de “miedo” que nos propone el diccionario de la academia de la lengua (DRAE): “Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.” Este mismo diccionario define el temor como “pasión del ánimo que hace huir o rehusar las cosas que se consideran dañosas, arriesgadas o peligrosas”. En este trabajo vamos a unificarlos y entenderlos como un solo concepto que implica la perturbación y la reacción.

La palabra miedo procede del latín metus, sus antecedentes griegos son fobos ydeos. El primero fue utilizado hasta Homero para describir la huida en batalla, su símbolo estaba presente en los escudos de la diosa Atenea y del rey Agamenón en la Ilíada. Según la mitología, Fobo es hijo de Ares, el guerrero supremo, y lo acompaña en la batalla para hacer huir a sus enemigos. Posteriormente, Aristóteles ya utiliza el término fobos para referirse al miedo, que en sus obras define como un pathos (emoción) de la psique (alma). Platón es quien utiliza deos(temor) como término contrario a la valentía en uno de sus diálogos (Laques).

Para los psicólogos, el miedo es una emoción, un mecanismo de defensa natural ante estímulos que pueden ser “intensos, novedosos, característicos de peligros especiales de significado evolutivo y estímulos procedentes de interacciones sociales entre congéneres”. (Gray, Jeffrey a, La psicología del miedo.) El miedo es básico o racional cuando la amenaza de peligro es real, pero también sentimos miedos irracionales provocados por la angustia y la imaginación. El miedo se manifiesta a través de reacciones fisiológicas relacionadas con los sistemas nervioso y endócrino (sudoración, palidez, aceleración del pulso, etcétera). Estos cambios movilizan una serie de recursos, como la segregación de hormonas (adrenalina y noradrenalina) y la activación muscular preparándonos para el ataque o la huida. También puede provocarnos paralización, bloqueo físico y mental, que se traduce en conductas de indolencia o de sumisión frente al peligro o el dominio.

Podemos decir que los humanos sentimos miedo cada vez que enfrentamos una situación nueva, algo frecuente a lo largo de la vida, sobre todo en la niñez, y de nuestra reacción depende el aprender a manejarla para poder superarnos. Pero esto no ocurre siempre así; esos miedos racionales se pueden transformar en miedos neuróticos que son más complejos y a veces no están ligados a un origen real. Los miedos irracionales generan depresión, ansiedad, fobias, manías y en casos extremos paranoia. Habitualmente tienen su causa en las interrelaciones sociales y a veces se vuelven permanentes en nuestra vida (miedos crónicos) con pocas posibilidades de superación.

Todas estas variantes se diferencian del miedo básico en que éste se refiere a sentimientos de temor ante peligros evidentes que provocan una reacción de protección; en cambio, los derivados neuróticos del miedo se relacionan con sentimientos de temor de origen incierto que producen aislamiento.

La angustia –término muy utilizado en el psicoanálisis– es un temor opresivo, sin causa precisa, que origina aflicción, congoja o ansiedad y hasta sufrimiento o dolor. En el sentido y uso común, la angustia se hace equivalente a la ansiedad extrema y al miedo. Otros conceptos relacionados son: el terror, un miedo extremo ante alguna fatalidad o evento catastrófico; el susto y el sobresalto, que se producen por un acontecimiento imprevisto y generan un temor repentino; y el pánico, que es la respuesta a un miedo intenso.

Las consecuencias del miedo son muy diversas; van desde superación y aprendizaje, hasta pérdida de voluntad y sometimiento. Una exposición continuada a los estímulos que causan miedo puede generar cambios en la conducta y en el funcionamiento mental y fisiológico de las personas.

El miedo, además de poder ser real o imaginario, se sufre de manera individual o colectiva. Las reacciones descritas cuando son experimentadas en grupo se potencian. En consecuencia, si la respuesta es de superación o defensa, pueden generar movimientos revolucionarios o de resistencia social; pero si la reacción es de bloqueo, puede dar lugar a una caterva de individuos sometidos y atemorizados. Un tema relevante de nuestro tiempo es la inducción al temor como modelo social que disgrega, paraliza y subyuga.

El sometimiento por el miedo y la cultura del terror

Educar por métodos basados en el temor, la fuerza y la autoridad destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión
Albert Einstein

Thomas Hobbes (Leviatán, 1651) fue uno de los primeros pensadores en relacionar el temor con la organización política y la construcción del Estado. En la actualidad, la utilización del miedo como instrumento de sumisión desarrolla una metodología sofisticada con el objetivo de intimidar a los pueblos y manejar sus reacciones ante estímulos de temor inducido. La aplicación social de esta teoría recomienda la provocación de situaciones traumáticas violentas (asesinatos, desapariciones, torturas, etcétera) para someter grupos sociales problemáticos. Este procedimiento fue utilizado por las dictaduras militares en Latinoamérica durante el pasado siglo. Los especialistas en métodos de tortura llegaron a la conclusión de que sólo en estado de crisis mental provocado por temor físico, el individuo entra en una situación de tal vulnerabilidad que lo hace perfectamente manipulable.

La historia está llena de ejemplos de sometimiento por el miedo con fines políticos, económicos o sociales. En muchas ocasiones el manejo es tan sutil que es difícil darse cuenta cuando se está produciendo. Tenemos reciente el recuerdo de cómo padecimos en Ciudad de México un “ensayo apocalíptico” en forma de epidemia sanitaria, compartimos el miedo colectivo y nos quedaron grabadas imágenes que eran consecuencia de ese pánico: el sistema de transportes utilizado por fantasmas con tapabocas y guantes, o el milagro de una ciudad sin tránsito vehicular. Meses después pudimos deducir que en ese simulacro hubo segundas oscuras intenciones de tipo económico.

Una premisa de la teoría del sometimiento por el miedo, que los gobiernos aplican con precisión, es que se deben aprovechar los momentos de contingencia motivados por una catástrofe o peligros provocados, para imponer medidas de control y subordinación que en circunstancias normales serían rechazadas por la población.

El temor, difundido por el poder gracias al control de los medios de comunicación, es un arma efectiva utilizada en beneficio propio y en contra de los individuos. El miedo impuesto invade todas las capas de la sociedad hasta instalarse en el inconsciente colectivo presto a actuar al servicio de intereses creados. El miedo se convierte en pánico y en terror; así se instaura en la sociedad la cultura del terror.

A lo largo de la historia, los regímenes totalitarios e imperialistas han basado su dominio imponiendo la cultura del terror a través de una estrategia fundada en el miedo que subyace a la violencia y la coerción. Son habituales las campañas en contra de opositores al sistema establecido que representan “un peligro” para la nación. Este componente de crear temor unido a una política educativa que mantenga en la ignorancia a la población crea un binomio casi infalible para perpetuarse en el poder.

En la actualidad el miedo es uno de los factores más utilizado en la política internacional para satisfacer los intereses económicos y políticos de las naciones más poderosas. Las consecuencias son casi siempre las que proclamaban querer evitar: millares de muertos y desaparecidos, incalculables daños colaterales, millones de desplazados, hambre y miseria, entre otras calamidades. La cultura del terror se implantó en nuestro siglo a raíz de la llamada guerra contra el terrorismo, articulada por EU y sus socios europeos. Legitimados por una ONUmanipulada e ineficaz, transgreden con impunidad el derecho internacional (detenciones ilegales en cárceles clandestinas, invasiones de países soberanos con objetivos encubiertos) y pisotean los derechos humanos, todo llevado a cabo por su brazo ejecutor, la OTAN, un organismo militar que mantiene el control del planeta desde su creación después de la segunda guerra mundial, “para resguardar la paz y la estabilidad”.

Los ejemplos de este mecanismo de actuación, consecuencia de una estrategia funesta y cruel aplicada por el verdadero “eje del mal”, se suceden en un escenario global acelerado. Las crisis económicas continuadas, los conflictos políticos inducidos, las guerras, el control policíaco-militar, el narcotráfico, la violencia y la corrupción generalizadas, la inseguridad y la impunidad, copan nuestra existencia diaria, son realidades impuestas, justificadas por unos medios de comunicación al servicio de la cultura del terror. La situación mundial rezuma tanta violencia que trae como consecuencia miedo y temor individual, pánico y terror colectivo.

Pasar a la acción

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas
ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio

Octavio Paz

Todos padecemos esta situación pero casi nadie dice o hace nada; a los pocos que actúan o alzan la voz denunciando la realidad del sometimiento se les elimina de una u otra manera. Estamos paralizados por este miedo que nos tiene enganchados y del que nos dan nuestra dosis diaria, para mantenernos en esa apatía temerosa que domina y mediatiza nuestra vida cotidiana.

La cultura del miedo es inherente al autoritarismo, es el arma intimidatoria que nos mantiene secuestrados en una realidad que nos supera. Todos contribuimos para que el escenario impuesto se perpetúe, la realidad que vivimos es reflejo de lo que somos –la mordida persiste porque nos mochamos.

¿Es posible cambiar? ¿Hay salidas? Sin duda tienen que existir posibilidades de despertar de este mal sueño; hay quien dice que las mejores vacunas son la razón y el pensamiento libre. Pero creo que para conseguirlo se ha de pasar, indefectiblemente, por el cambio a nivel personal. El campo de batalla está en uno mismo; es ahí donde debemos empezar a actuar. En estos tiempos, la revolución comienza a nivel personal.

 

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¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez? (Siria, Ucrania y Venezuela)


24 de febrero de 2014.

POR Tierry Meyssan / VoltaireNet.org

El poder de un Estado se mide a la vez por su capacidad para defenderse y por su posibilidad de atacar en uno o varios frentes. Bajo esa óptica, Washington está tratando –por primera vez– de demostrar que es capaz de derrocar tres gobiernos simultáneamente: en Siria, en Ucrania y en Venezuela. Creyendo que, si lo logra, ningún gobierno tendrá ya posibilidades de hacerle frente.

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Plaza Maidan. Kiev, Ucrania

Washington, después de fracasar en 2011 en su intento de bombardear simultáneamente Libia y Siria, está tratando de hacer una nueva demostración de fuerza: organizar cambios de régimen en tres Estados al mismo tiempo y en diferentes regiones del mundo –en Siria (CentCom), Ucrania (EuCom) y Venezuela (SouthCom).

Para lograrlo, el presidente Obama ha movilizado prácticamente todo el equipo de su Consejo de Seguridad Nacional.

Primeramente, la consejera de seguridad nacional Susan Rice y la embajadora ante la ONU Samantha Power. Las dos son maestras en el uso de la jerga «democrática». Y durante años se han especializado en aconsejar la injerencia en los asuntos internos de otros Estados con el pretexto de prevenir genocidios. Sin embargo, y a pesar de sus generosos discursos, a ninguna de las dos les importan las vidas no estadounidenses, como lo demostró la señora Power en el momento de la crisis de las armas químicas en la Ghoutta de Damasco. La señora embajadora de Estados Unidos, quien sabía perfectamente que las autoridades sirias no habían cometido aquel acto, simplemente se fue a Europa para asistir con su esposo a un festival de cine dedicado a Charles Chaplin mientras que su gobierno denunciaba un crimen contra la humanidad atribuyéndolo al presidente Assad.

Están también los tres responsables por regiones: Philip Gordon (Medio Oriente y Norte de África), Karen Donfried (Europa y Eurasia) y Ricardo Zúñiga (Latinoamérica).

  • Phil Gordon (amigo personal y traductor del ex presidente francés Nicolas Sarkozy) organizó el sabotaje de la conferencia de paz Ginebra 2 hasta que la cuestión palestina se resuelva en función de lo que quiere Estados Unidos. Durante la segunda sesión de Ginebra 2, mientras que el secretario de Estado John Kerry hablaba de paz, Phil Gordon reunía en Washington a los jefes de los servicios secretos de Jordania, Qatar, Arabia Saudita y Turquía para preparar un enésimo ataque contra Siria. Estos conspiradores han reunido en Jordania un ejército de 13 000 hombres, de los que sólo 1 000 han recibido un breve entrenamiento militar para pilotear blindados y tomar Damasco. El problema es que esa columna corre el riesgo de ser destruida por el Ejército Árabe Sirio antes de alcanzar la capital siria. Pero sus padrinos no logran ponerse de acuerdo sobre la manera de defender esa fuerza sin equiparla con armamento antiaéreo, que pudiera ser utilizado después contra la aviación de Israel.
  • Karen Donfried es la ex oficial nacional de inteligencia a cargo de Europa. Dirigió durante mucho tiempo elGerman Marshall Fund en Berlín. Actualmente se dedica a manipular a la Unión Europea para enmascarar el intervencionismo de Washington en Ucrania. A pesar de la reciente revelación del contenido de una conversación telefónica de la embajadora estadounidense Victoria Nuland, la señora Donfried logró hacerles creer a los europeos que el objetivo de la oposición de Kiev era unirse a la Unión Europea y que estaban luchando por la democracia, cuando en realidad más de la mitad de los amotinados de la plaza Maidan son miembros de partidos nazis y agitan retratos de Stepan Bandera, quien colaboró con la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Para terminar, Ricardo Zúñiga es nieto del Ricardo Zúñiga que presidió el Partido Nacional de Honduras y que organizó los golpes de Estado militares de 1963 y 1972 a favor del general López Arellano. El nuevo Zúñiga dirigió la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro. Y ahora moviliza a la extrema derecha trotskista en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro acusándolo de stalinismo.

La parte mediática de estas operaciones está en manos de Dan Rhodes, el especialista en propaganda que se encargó en el pasado de escribir la versión oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 redactando el informe de la comisión presidencial. En ese informe, Rhodes eliminó toda huella del golpe de Estado militar que se produjo aquel día (al presidente George W. Bush se le retiró el poder sobre las 10 de la mañana y no se le devolvió hasta la noche, todo su gabinete y los miembros del Congreso fueron confinados en búnkeres, supuestamente para «garantizar su seguridad») para que sólo quedara el recuerdo de los atentados.

En las operaciones organizadas contra Siria, Ucrania y Venezuela, la narrativa estadounidense reposa exactamente sobre los mismos principios: acusar a los gobiernos de matar a sus propios ciudadanos, calificar a los opositores de «democráticos», adoptar sanciones contra los «asesinos» y, en definitiva, concretar un golpe de Estado.

El movimiento comienza siempre con una manifestación en la que mueren opositores pacíficos y ambos bandos se acusan mutuamente de los hechos de violencia. En realidad, fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Estados Unidos o de la OTAN, convenientemente ubicados, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía. Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días. En el caso de Venezuela, las autopsias practicadas demuestran que 2 víctimas –un manifestante de la oposición y otro favorable al gobierno– fueron baleadas con la misma arma.

Calificar a los opositores de «democráticos» es un simple juego de retórica. En Siria, se trata de takfiristas financiados por la peor dictadura del planeta: la de Arabia Saudita. En Ucrania, son unos cuantos proeuropeos sinceros rodeados de un montón de nazis. En Venezuela, son jóvenes trotskistas de familias acomodadas respaldados por milicias a sueldo de dueños de empresas. Y en todos los casos aparece el seudo opositor estadounidense John McCain para proclamar su solidaridad con los opositores locales, sean verdaderos o falsos.

Del apoyo a los opositores se encarga la National Endowment for Democracy (NED). La NED es una agencia gubernamental estadounidense que se presenta como una ONG financiada por el Congreso de Estados Unidos. La realidad es que la NED fue creada por el presidente Ronald Reagan, en asociación con Canadá, Gran Bretaña y Australia. La dirigen el neoconservador Carl Gershman y Barbara Haig, la hija del general Alexander Haig (ex comandante supremo de la OTAN y posteriormente secretario de Estado bajo la administración Reagan). Es precisamente la NED –en realidad el Departamento de Estado– quien moviliza al senador «de oposición» John McCain.

En este dispositivo no podía faltar la Albert Einstein Institution, «ONG» financiada por la OTAN. Creada por Gene Sharp en 1983, la NED formó agitadores profesionales a través del CANVAS [1] –en Serbia – y de la Academy of Change –en Qatar.

En todos los casos, Susan Rice y Samantha Power adoptan invariablemente la misma pose de justa indignación antes de dictar la adopción de sanciones –a las que rápidamente se suma la Unión Europea– cuando en realidad son ellas mismas quienes se dedican a orquestar previamente los actos de violencia.

Queda entonces por llegar a concretar los golpes de Estados, lo que no siempre funciona.

Así trata Washington de demostrarle al mundo que sigue siendo el amo. Para garantizar los resultados, emprendió las operaciones en Ucrania y en Venezuela mientras se desarrollaban los Juegos de Sochi. Así garantizaba que Rusia no tomara medidas de respuesta, con tal de evitar que algún atentado de los terroristas islamistas le echara a perder la fiesta olímpica.

Pero los Juegos de Sochi terminaron este fin de semana. Y ahora le toca jugar a Moscú.

Fuente 
Al-Watan (Siria)

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¿Está en riesgo la democracia en Venezuela?


24 de febrero de 2014.

POR Ignacio Ramonet / 

En meses recientes ha habido, en Venezuela, cuatro sufragios decisivos: dos votaciones presidenciales, elecciones a gobernadores y comicios municipales. Ganados todos por el bloque de la revolución bolivariana. Ningún resultado ha sido impugnado por las misiones internacionales de observación electoral. El sufragio más reciente tuvo lugar hace apenas dos meses… Y se concluyó por una neta victoria –11.5 por ciento de diferencia– de los chavistas. Desde que Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999, todos los comicios muestran que, sociológicamente, el apoyo a la revolución bolivariana es mayoritario.

En América Latina, Chávez fue el primer líder progresista –desde Salvador Allende– que apostó por la vía democrática para llegar al poder. No se entiende lo que es el chavismo, si no se mide su carácter profundamente democrático.

La apuesta de Chávez ayer, y hoy de Nicolás Maduro, es el socialismo democrático. Una democracia no sólo electoral. También económica, social, cultural… En 15 años el chavismo le dio a millones de personas –que por ser pobres no tenían papeles de identidad– el estatuto de ciudadano y les permitió votar. Consagró más de 42 por ciento del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Sacó a 5 millones de personas de la pobreza. Redujo la mortalidad infantil. Erradicó el analfabetismo. Multiplicó por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65 mil a 350 mil). Creó 11 nuevas universidades. Concedió pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales)… Eso explica el apoyo popular que siempre tuvo Chávez, y las recientes victorias electorales de Nicolás Maduro.

¿Por qué entonces las protestas? No olvidemos que la Venezuela chavista –por poseer las principales reservas de hidrocarburos del planeta– ha sido (y será) siempre objeto de tentativas de desestabilización y de campañas mediáticas sistemáticamente hostiles.

A pesar de haberse unido bajo el liderazgo de Henrique Capriles, la oposición perdió cuatro elecciones succesivas. Frente a ese fracaso, su fracción más derechista, ligada a Estados Unidos y liderada por el ex golpista Leopoldo López, apuesta ahora por un golpe de Estado lento. Y aplica las técnicas del manual de Gene Sharp.

En una primera fase: 1) crear descontento mediante el acaparamiento masivo de productos de primera necesidad; 2) hacer creer en laincompentencia del gobierno; 3) fomentar manifestaciones de descontento, e 4) intensificar el acoso mediático.

Desde el 12 de febrero, los extremistas pasaron a la segunda fase, propiamente insurreccional: 1) ulitizar el descontento de un grupo social (una minoría de estudiantes) para provocar protestas violentas, y arrestos; 2) montar manifestaciones de solidaridad con los detenidos; 3) introducir entre los manifestantes a pistoleros con la misión de provocar víctimas en ambos bandos (la experticia balística determinó que los disparos que mataron en Caracas, el 12 de febrero, al estudiante Bassil Alejandro Dacosta y al chavista Juan Montoya fueron hechos con una misma pistola, una Glock calibre 9 mm); 4) incrementar las protestas y su nivel de violencia; 5) redoblar la acometida mediática, con apoyo de las redes sociales, contra larepresión del gobierno; 6) obtener que las grandes instituciones humanitarias condenen al gobierno por uso desmedido de la violencia; 7) conseguir que gobiernos amigos lancen advertencias a las autoridades locales…

En esa etapa estamos.

¿Está entonces en riesgo la democracia en Venezuela? Sí, amenazada, una vez más, por el golpismo de siempre.

*Director de Le Monde diplomatique en español. Acaba de publicar Hugo Chávez. Mi primera vida.

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Ucrania, el peligro del retorno del fascismo


 

POR Oleg Yasinsky / DesInfórmemonos

En agosto de 1991, Ucrania, la segunda república de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) por su población y potencial económico, declaró su independencia. Se convirtió así en el segundo país europeo después de Rusia por su tamaño. Durante el siglo XX, por la fertilidad de sus tierras, Ucrania se conoció como “el Granero de Europa” y fue el principal productor de acero en la región.

La gestión de los pasados gobiernos se refleja en los datos demográficos. En los últimos 25 años, la población de Ucrania bajó de 52 a 44 millones de habitantes. Durante todo el año 2011, en 11 mil localidades del país no se registró ni un solo nacimiento y solamente en cinco de las 25 regiones la natalidad superó la mortalidad. En sus índices de mortalidad por cada mil habitantes, Ucrania se encuentra en el quinto lugar del mundo, detrás de los países más pobres de África.

En los últimos años, la prensa de Europa Occidental habló mucho de la ex primer ministra Yulia Timoshenko, injustamente presa por el actual gobierno, acusada de cometer delitos económicos -que son la práctica diaria de todas las últimas autoridades, incluyendo la actual. Lo injusto no es que ella esté presa, sino que los demás estén libres, incluyendo a sus jueces, que al condenarla obedecieron órdenes políticas.

La prensa alternativa, en las últimas semanas, escribió ampliamente sobre el rol de la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos (EEUU) en la crisis ucraniana y el manejo de la situación de acuerdo a sus intereses. No hay duda que una gran parte de estas afirmaciones es correcta, pero no podemos explicar los complejos procesos políticos en Ucranias sólo hablando de la intervención de países occidentales. Siempre están presentes y también conocemos sus intereses. Por eso, omití este tema. Hablaré de hablar de aspectos más internos y menos conocidos fuera de sus fronteras.

 

Los últimos sucesos en Ucrania me tomaron por sorpresa. Hace seis meses, cuando estuve en las calles de la capital Kiev, destruidas por las inmobiliarias, me sentí en una permanente despedida del cuerpo de una ciudad que no existe más. En un ambiente de apatía y resignación, nada dio señales de una cercana tormenta social.

Recuerdo nuestras semidisidentes disputas estudiantiles, hace un cuarto de siglo, cuando con tanta facilidad nacieron tantos sueños que nunca se hicieron realidad. El mito de la “Perestroika” nos llegó en un solo paquete con las ideas de “la integración europea” y una gran oportunidad de unirnos a ese tan cercano y escurridizo “mundo civilizado”.

La restauración del capitalismo en la ex Unión Soviética golpeó no sólo los bolsillos de la mayoría de nuestros compatriotas, sino también nuestras mentes. El desmontaje de uno de los mejores sistemas de la educación mundial fue de la mano con una brutal campaña anticomunista en la prensa, lo que anuló la memoria histórica de nuestro pueblo.

Cuando los medios nos convencieron a todos -o a casi todos- de que nuestro país era uno de los más atrasados ​​y peores del planeta y que este mundo no se mueve por los idealistas, sino por los pragmáticos; y cuando nuestros estudiantes, en lugar de médicos o astronautas, comenzaron a soñar con convertirse en millonarios y las chicas, con casarse con los oligarcas, en nuestra historia pasó algo irreversible y el camino a las “reformas democráticas” quedó despejado.

Mientras en el poder se turnaron personajes más o menos siniestros, el Estado gradualmente se despojó de sus obligaciones, y mientras más celebrábamos el Día de la Independencia, más dependiente se volvió el país. Cuando ya nos pareció que estar peor era simplemente imposible, nuestras autoridades -con su habilidad de siempre- se encargaron de demostrarnos lo contrario. Como es sabido, este sistema se llama capitalismo, pero los medios de comunicación postsoviéticos todavía consideran de mal gusto el uso de un término tan “comunista”.

La tragedia actual de Ucrania surge desde el actual duopolio en el poder de los partidos políticos tradicionales – los del “poder” versus los de la “oposición”-, donde una parte sirve a los intereses de los grupos económicos de Rusia y la otra a los grupos occidentales, pero ambas son hermanas gemelas. Por eso, las valientes y, sin duda, sinceras movilizaciones de cientos de miles de ucranianos bajo banderas que no son de ellos, lamentablemente sólo fortalecen el actual estado de cosas.

Por otra parte, la población desesperada por la injusticia y totalmente manipulada por los medios todavía no ve la amenaza del fascismo, la única fuerza política en Ucrania que actualmente crece y gana terreno gracias a su joven energía, su perfecta organización y una claridad ideológica. Y el nombre de este peor monstruo del zoológico político ucraniano es La Unión Panucraniana “Svoboda” (“Libertad”).

Describamos las caracteristicas de algunos fragmentos del rompecabezas ucraniano.

La gente

Como sea que termine, la experiencia de la protesta masiva, la autoorganización, la solidaridad y el solo hecho de que un millón de personas salgan a las calles de Kiev es un ejercicio necesario para los músculos de la futura sociedad civil; es una lección y advertencia para el poder (cualquiera que sea), que destruye el mito de la apatía “natural” y la pasividad del pueblo ucraniano.

Todo empezó cuando, en una de las plazas centrales de la capital, las fuerzas especiales de la policía ucraniana agredieron brutalmente a un grupo de jóvenes universitarios que, con valentía y pacíficamente, defendían su punto de vista. La ciudad entera se alzó para protegerlos, y como suele ocurrir en este tipo de situaciones, la gente mostró sus mejores cualidades.

Este invierno (el del calendario y el otro) pasará. La gente volverá a su vida normal, en sus televisores cambiarán de las noticias a las series y se olvidarán los nombres de los políticos de hoy. Pero estas noches de la resistencia al poder para quienes las vivieron en las frías calles de Kiev, quedarán con todos y dentro de cada uno. Como y cuando sea que termine.

Pueblo, tal vez, es la última palabra del vocabulario de los siglos pasados que hasta hoy sigue absoluta, límpida, sagrada. ¿Qué puede hacer el pueblo cuando se equivoca?

El poder

Dentro de la repugnante pirámide del poder del mundo actual, es injusto culpar sólo al presidente ucraniano Víctor Yanukovich. Los delincuentes, sobre todo políticos, nunca actúan sin cómplices. Su hermano mayor, Vladimir Putin -que lo desprecia profundamente-; el supuesto opositor de Putin, Barak Obama; y  la Unión Europea hoy colapsada -aparentemente creada como un contrapeso al poderío de los Estados Unidos de América-, operan bajo la misma lógica: la lucha total por el poder y el dominio económico a toda costa y en todas las latitudes.

A las declaraciones sobre “derechos humanos” que “preocupan” a la Unión Europea, hay que colgarlas en el árbol de navidad en la plaza recién reconquistada por los manifestantes, junto a la figura de Santa Claus, en quien también alguna vez creímos. Al actuar contra el régimen de Yanukovich, es bueno recordar los nombres de todos aquellos que con su gobierno antipopular e incompetente, aseguraron el triunfo en la anterior elección presidencial.

Mientras el ciudadano común de Ucrania no participe en la toma de decisiones de estado, todo el actual debate sobre la democracia y la independencia se hace para extraterrestres, para idiotas, para los mentirosos o incluso para aquellos que se las arreglaron para combinar las tres características anteriores.

Sin excepción, todos los líderes políticos del actual gobierno ucraniano y de la “oposición” son personas no sólo interesadas, sino publicitadas y financiadas sólo para ser garantes del continuismo del actual sistema económico. Todo lo demás no es más que el arte de actuación y el trabajo de los asesores de imagen.

La estructura del poder en Ucrania, establecida mucho antes de la llegada al poder de su actual elenco, se convirtió en un filtro que no permite a la gente honesta elevarse más allá de un cierto nivel o hasta el de la toma de decisiones, que se realiza sin el pueblo y por lo general de modo totalmente contrario a sus intereses. Por esto, no es cierto que la violencia en Ucrania comenzó en la noche del 30 de noviembre: nunca se detuvo y ocurre en todas partes.

Vladimir Lenin, cuyo monumento en Kiev intentaron demoler los “demócratas” de turno, propuso que para comprender cualquier acontecimiento político complejo, primero hay que buscar a quién le favorece. Si intentamos este simple ejercicio, nos damos cuenta de que la represión del campamento estudiantil pacífico en el centro de Kiev, la noche del 30 de noviembre, en un momento en que el movimiento ciudadano “pro-europeo” claramente se debilitó, fue muy inconveniente para el Gobierno y completamente beneficioso para la “oposición”.

Después de que la gente salió a las calles, no tanto por la “opción europea”, sino en protesta contra la brutalidad policial y la burda interferencia de Putin en los asuntos de Ucrania, en el primer plano aparecieron los vociferantes “opositores”, los antiguos funcionarios “rupturistas con el régimen” y, lo más importante, la autodenominada “vanguardia” de grupos de choque de la “oposición pro-europea”: la Unión Panucraniana Svoboda. Sí, Europa, pero con un tufillo a la Alemania de 1933.

El fascismo

Si yo fuera Ministro de Cultura de Ucrania y tuviera algunos poderes dictatoriales, obligaría a todos los compatriotas a ver el viejo documental del gran director soviético Mikhail Romm, “Fascismo Común”. Resulta que los fascistas de verdad no sólo son los estúpidos Fritz que sólo saben escuchar los gritos del Führer y marchar por las ciudades capturadas; entre los nazis también existieron pensadores destacados, artistas, empresarios y estrategas.

El lema de Svoboda: “Ucrania sobre todo”, es una copia exacta de la consigna nazi “Alemania por encima de todo”. En una sociedad engañada, empobrecida y confundida, que espera soluciones simples e inmediatas, el fascismo es eficiente y fructífero, especialmente cuando los medios de comunicación reemplazan la educación y, junto a la memoria histórica, borran nuestro sagrado sentimiento de gratitud y orgullo por nuestros abuelos, que vencieron una vez (y ellos creyeron que para siempre) al fascismo en Europa. Que bien que casi todos ya se fueron y no verán en nuestras calles, con actitud prepotente y vencedora, a aquellos contra quienes lucharon.

Hoy, al inicio de la temporada de la descomposición del miope y corrupto poder político ucraniano, sube al proscenio de nuestra historia -con entusiasmo- un hasta ahora poco conocido pero joven y temerario depredador, cuyo nombre es “fascismo ucraniano”. Es lo suficientemente inteligente y educado, tiene mucha más imaginación y sentido del humor que sus patéticos oponentes, y en sus ojos, como en los ojos de cualquier fascismo, se ve la muerte.

La historia

La elite política postsoviética, bajo consignas de independencia y democracia, usurpó el poder en los principados autónomos. En aras de mantenerlo, creó nuevos mitos fundacionales de la historia nacional; para ello fue necesario destruir los mitos anteriores. Así, los luchadores contra la historia oficial y la censura, con el entusiasmo de un neófito, se convirtieron en los nuevos censores e historiadores oficiales.

La historia de la humanidad en su conjunto es compleja, trágica y controvertida, y Ucrania -ubicada en el cruce de las rutas estratégicas que unen Rusia, Europa Central y el Mediterráneo- no es una excepción.

Los grandes logros y los grandes crímenes de la época soviética requieren un análisis crítico y equilibrado desde el contexto de su época, con sus valores, creencias y realidades. En vez de esto, nos entregan en un folclórico platito azul y amarillo (colores de la bandera ucraniana) un improvisado producto sucedáneo llamado “historia de Ucrania”.

Los gritos más fuertes sobre la tragedia de Holodomor (hambruna en el campo ucraniano en 1932-33) son precisamente los de los autores de delitos económicos contra el pueblo ucraniano, cometidos ya en el período postsoviético.

Sobre la “ocupación comunista” suelen hablar los políticos de Ucrania occidental, hermosa y desafortunada tierra saqueada por sus nuevas autoridades inmediatamente después de su “liberación”.

En los Cárpatos vi aldeas enteras sin gente, porque todos sus habitantes fueron a buscar trabajo a Polonia, Italia o Rusia. En las paredes de las casas vacías habían consignas como: “Ucrania para los ucranianos”. Es la zona en la que, en los años cuarenta, actuó el Ejército Insurgente Ucraniano, los más que dudosos nuevos héroes oficiales destacados no tanto en operaciones militares contra los “ocupantes”, como en masacres contra la población civil. Y basta con ir a cualquier librería de Lviv para ver una total ausencia de diferentes opiniones.

La nueva historia oficial de Ucrania independiente no es más que un negativo de las fotos en blanco y negro de la historia de Ucrania Soviética.

La revolución

Entiendo que las revoluciones, si no conducen al cambio de un sistema socioeconómico por otro, simplemente no lo son. Si es así, hay que reconocer que la Revolución Naranja, aparte de transferir el poder de un grupo económico a otro, no cambió nada. ¿Por qué una no revolución sigue llamándose así?

Las enciclopedias definen la democracia como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. ¿No será justamente esto una pesadilla para cualquiera de los políticos ucranianos? ¿Solamente para los ucranianos? Ahora su codicia y la miopía transformaron a los partidos políticos tradicionales en enormes y frágiles edificios a punto de colapsar y enterrar a sus fieles bajo los escombros. Por lo tanto, la única revolución posible en la actual Ucrania es una democrática toma del poder por parte de los nazis.

El mundo

¿Qué pasó con la famosa cortina de hierro y el muro de Berlín? Desaparecidos física y políticamente, todavía operan en la conciencia de los habitantes del mundo postsovietico, que parecen vivir en una isla. Incluso la gente más educada y admirable en la antigua URSS está tan atrapada por su mundo inmediato, que no quiere ver la profundidad de la actual crisis sistémica de la civilización.

Los paradigmas del siglo pasado, desde hace por lo menos un par de décadas ya no son aplicables. La “orientación europea” no es más que uno de estos extintos paradigmas. El modelo económico neoliberal fue el arquitecto y sepulturero de la UE, no le dejó a los pueblos de Europa la posibilidad de tener un desarrollo propio (no uniforme, no lineal, pero realmente nacional) y en la actualidad revienta por toda la periferia del continente. Los estados miembros desde hace rato son rehenes del sistema bancario mundial, y millones de europeos pierden en unos pocos días las conquistas sociales de siglos. ¿Qué tan claro es esto para los heraldos oficiales de la “casa común europea” para Ucrania? ¿Qué es? ¿Un ingenuo deseo de escapar del abrazo sofocante de la rancia Rusia de Putin, para terminar en los brazos de cualquiera? ¿Entregarse, si no por amor, por un cálculo? ¿Venderse más caro? ¿Alcanzar a pronunciar en las altas tribunas internacionales algunas frases acerca de la independencia nacional, la democracia y el derecho a elegir?

Ni siquiera eso. La crisis en Europa es sólo la parte más visible de la crisis de la civilización tal como la conocemos, construida sobre la subordinación del espíritu a la materia, cristiana en su forma y tecnocrática en su escencia. La espiritualidad humana fue reemplazada por diversos dispositivos dogmáticos de los aparatos eclesiásticos, así como la actividad social de los ciudadanos fue sometida a los pesados mecanismos ​​de los partidos políticos.

Prácticamente todos los Estados conocidos del siglo XX se desarrollaron en la dirección del llamado “progreso” -los avances en la producción y el consumo de bienes materiales, convertidos en un fin en sí mismo. Esto convirtió la historia humana en una carrera mercantilista, y de paso eclipsó lo más valioso que tenemos, los mundos infinitos de nuestro mundo interior, de sus sueños, aspiraciones, búsqueda de unidad, la armonía con el mundo y la humanidad. De este modo, hoy se construye una cultura de consumismo, soledad, violencia y pérdida del sentido de la vida. La actual globalización resultó ser el grado más alto de esta absurda civilización.

Por suerte este modelo va aceleradamente hacia su colapso global, y los síntomas -desde el cambio climático global hasta el aumento de los problemas de salud mental en la sociedad- son obvios. Posiblemente, tendremos que definir hacia dónde irá la historia humana después del colapso del “capitalismo real”; por supuesto, tomando a Ucrania como parte de la historia de la humanidad.

La alternativa que no existe

Los complejos desafíos que enfrenta Ucrania actual no tienen solución en las estructuras de poder tradicionales. Los “pragmáticos ejecutivos de negocios”, “jóvenes y talentosos economistas”, los “independientes de la política partidista” y otros personajes propuestos al teleespectador son un déjà vu de las promesas de la perestroika de “vuelta a los valores universales”.

El país no necesita tecnócratas independientes, listos para servir con eficacia a los intereses de uno u otro grupo del poder, sino un proyecto nacional real que implique una ruptura decisiva con la lógica de las décadas anteriores. La independencia de Ucrania debe comenzar no con programas televisivos, con danzas folclóricas ni con nuevas banderas o escudos nacionales, sino retomando el control estatal sobre los recursos naturales y las industrias de importancia estratégica. Hoy, la economía de Ucrania casi en su totalidad se encuentra bajo el control de grupos económicos pro-rusos y pro-occidentales, que convirtieron la crisis permanente del país en fuente de máxima rentabilidad para sus negocios.

La sociedad ucraniana, víctima de las reformas de derecha, hoy sufre el síndrome de Estocolmo: la mayoría de los ciudadanos socialmente activos miran sólo hacia la derecha, igual que al principio de la perestroika, a diferencia de Europa, en la que están tan ansiosos por entrar, y que desde hace rato mira hacia la izquierda.

¿Donde está hoy la izquierda ucraniana? Sin contar la del Partido Comunistas (PC) y del Partido Socialista (PS) ucranianos, cuyo “izquierdismo” quedó desde su fundación solamente en el nombre y en la ingenuidad de las antiguas generaciones. Ucrania es hoy uno de los países más de derecha del mundo, y la mayor parte del debate ideológico se lleva desde la derecha hacia la derecha.

La izquierda de Ucrania es una minoría que practica su habitual forma de vida dogmática y sectaria, en una eterna lucha por el liderazgo de un hasta ahora inexistente movimiento, con discusiones infantiles sobre los ismos y disputas teóricas de principios del siglo pasado. La ofensiva de la ultraderecha ucraniana no es sólo mérito del gobierno y la oposición, sino también de su infantil izquierda.

El provincianismo de la izquierda y la derecha ucraniana es comparable, pero la segunda es, lamentablemente, muchos más numerosa y tiene a su disposición, a diferencia de la primera, todos los medios.

Mientras el mundo gira hacia la izquierda, Ucrania sigue siendo una cápsula del tiempo que retrocede lentamente. ¿Queda sólo esperar hasta que sus finas paredes estallen bajo la presión del viento de la historia? No lo sabemos. 

FUENTE: http://desinformemonos.org/2013/12/ucrania-el-peligro-del-retorno-del-fascismo/

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