La inmensa mayoría de los ucranianos no quiere esta nueva guerra civil

6 de febrero de 2014.

POR Jean Pestieau / Solidaire / Rebelion

Entrevista a Jean-Marie Chauvier

Traducido para Rebelión por Susana Merino

Para comprender mejor la situación de Ucrania, Solidaire entrevistó a Jean-Marie Chauvier, periodista belga especializado en Ucrania y la ex Unión Soviética. Conocedor, desde hace mucho tiempo, de esos países y del idioma ruso, es actualmente colaborador de Le Monde Diplomatique y de otros periódicos.

¿Cuáles son los problemas económicos más urgentes que se les plantea a la población ucraniana, especialmente a los trabajadores, los pequeños campesinos y los parados?

 Luego de la desaparición de la URSS en 1991, Ucrania pasó de tener 51,4 millones de habitantes a tener 45 millones. Explica esta reducción el descenso de la tasa de natalidad, un aumento de la mortalidad debida especialmente al desmantelamiento de los servicios de salud. La emigración ha sido muy importante, 6,6 millones de ucranianos viven ahora en el extranjero. Muchas son las personas del este de Ucrania que han ido a trabajar a Rusia donde las remuneraciones son más altas, mientras que los del oeste se han dirigido a Europa occidental, a las sierras de Andalucía por ejemplo o al sector de la construcción en Portugal. Los emigrantes reportan anualmente a Ucrania unos 3.000 millones de dólares.

 Aunque el desempleo es oficialmente del 8%, una parte importante de la población vive bajo el umbral de pobreza, un 25% según el Gobierno, un 80% según otros cálculos. La extrema pobreza y la subalimentación se estiman entre un 2% o 3% y hasta un 16%.

El salario medio es de 332 dólares mensuales, uno de los más bajos de Europa. Las regiones más pobres son las rurales del oeste. Los seguros de desempleo son muy pequeños y limitados en el tiempo.

 Los problemas más apremiantes se ven acentuados por los riesgos vinculados a la firma de un tratado de libre comercio con la UE y la aplicación de medidas impulsadas por el FMI. Se corre también el riesgo de cierre de empresas industriales, sobre todo en el este o su compra, reestructuración y desmantelamiento por parte de las multinacionales. En lo referente a las tierras fértiles y la agricultura, se vislumbra la ruina de la población local actualmente a cargo de pequeños productores y las sociedades por acciones, herederas de los koljoses y por la llegada de las multinacionales de la agro-alimentación. Se aceleró así la compra masiva de las tierras más ricas. Landkom, por ejemplo, un grupo británico ha comprado 100.000 hectáreas y el Hedge Fund ruso Renaissance 300.000 hectáreas (esta última cifra equivale a un quinto de las tierras agrícolas belgas). Las multinacionales tienen aún mucho que aprovechar: algunas industrias, los oleoductos y los gasoductos, las tierras fértiles, la mano de obra cualificada.

 ¿Cuáles serían las ventajas y las desventajas de un acercamiento a la Unión Europea?

Los ucranianos, sobre todo la juventud, sueña con la UE con la libertad de viajar, las ilusiones, el confort, los buenos sueldos, la prosperidad, etc. Con lo que especulan los gobiernos occidentales. Pero en realidad no se trata de la adhesión de Ucrania a la UE, no se trata de la libre circulación de las personas. La UE les ofrece pocas cosas, solo el desarrollo del libre comercio, la importación masiva de productos occidentales, la imposición de estándares europeos en los productos con posibilidades de ser exportados a la UE, lo que genera temibles obstáculos a la exportación ucraniana. En cuanto a Rusia ha amenazado con cerrar sus mercados a los productos ucranianos en caso de firmarse un acuerdo con la UE. Moscú ha ofrecido compensaciones como la reducción de un tercio del precio del petróleo, un ayuda de 15.000 millones de dólares, la unión aduanera con ella misma, Kazakistán, Armenia… Putin tiene un proyecto euroasiático que engloba la mayor parte del antiguo espacio soviético (menos los países bálticos) reforzando los vínculos a través de un proyecto de cooperación industrial con Ucrania, integrando las tecnologías en las que Ucrania llevaba ventajas en tiempos de la URSS: aeronáutica, satélites, armas, construcciones navales, etc. y modernizando los complejos industriales. Es ciertamente el este de Ucrania el más interesado en esta perspectiva.

 ¿Puede explicar cuáles son las diferencias regionales que caracterizan a Ucrania?

 No existe un Estado-nación homogéneo en Ucrania. Hay una diversidad. Existen contradicciones entre las regiones. Existe una diversidad histórica. Rusia, Bielorrusia y Ucrania han compartido una cuna común: el estado de los eslavos orientales (siglos IX al XI) cuya capital es Kiev y a los que se les llamó “rusos”, “Rusia” o “Rutenia”. Luego continuaron por caminos diferentes: idioma, religión, pertenencia estatal. El oeste estuvo mucho tiempo vinculado al Gran Ducado de Lituania, a los reinos polacos, al imperio austrohúngaro. Luego de la revolución de 1917 y la guerra civil nació el primer Estado ucranio denominado “Ucrania” cofundadora en 1922 de la Unión Soviética. La parte occidental anexada en gran parte por Polonia fue “recuperada” en 1939 y 1945, más tarde el actual territorio de Ucrania se amplió hasta Crimea en 1954.

 El este de Ucrania es más industrializado, más obrero, más rusófono mientras que el oeste es más rural, más campesino, más ucraniófono. El este es ortodoxo ligado al patriarca de Moscú, mientras que el oeste es a la vez greco-católico y ortodoxo vinculado al patriarca de Kiev, desde su independencia en 1991. La iglesia uniata

 [1] católica prevalente al oeste de Galizia, fue tradicionalmente germanófila, a menudo en conflicto con la iglesia católica de Polonia. El centro de Ucrania, con Kiev, es una mezcla de corrientes del este y del oeste. Kiev es en su mayor parte rusófoba, sus élites están a favor de la oposición y están muy vinculadas a los ultraliberales de Moscú.

 De modo que Ucrania está dividida -histórica, cultural y políticamente– entre el este y el oeste. No tiene ningún sentido enfrentar ambos bandos, salvo que se apuesta al estallido a partir de una guerra civil, lo que sin duda algunos desean. Forzar a incentivar la ruptura como hacen los occidentales y sus pequeñas huestes locales, podría llegar el momento en que la UE y la OTAN obtendrían “su parte” pero también Rusia se apropiaría de la suya. No sería este el primer país al que hubiera que explotar deliberadamente. Nadie puede ignorar tampoco que la decisión europea sería también militar: lo seguirá la OTAN y se planteará inmediatamente el tema de la base rusa de Sebastopol en Crimea, en su mayor parte rusa y estratégicamente crucial debido a la presencia militar en el Mar Negro. ¡Es de imaginar que Moscú no va a permitir el establecimiento de una base estadounidense en ese lugar!

 ¿Qué piensa de la forma en que este conflicto es presentado por la prensa?

 ¡Es un western! Los buenos “pro europeos”, los malos “pro rusos” Puro maniqueísmo, parcial e ignorante de la realidad. Existe sin embargo una gran ausencia: la del pueblo ucraniano, los trabajadores, los campesinos sometidos a un capitalismo de “shock”, a la sistemática destrucción de todos los beneficios sociales y a los poderes mafiosos de todo orden.

 Y luego el ocultamiento o la minimización de un fenómeno que se califica de “nacionalista” y es claramente neofascista, es decir francamente nazi. Se ubica principalmente (pero no exclusivamente) en el partido SVOBODA, su jefe es Oleg Tiagnibog y se centra en la región occidental o lo que era la antigua “Galizia oriental” polaca. ¿Cuántas veces he visto u oído nombrar en los medios a este partido y a su jefe como “opositor” sin aportar ninguna otra precisión”?

 Se habla de jóvenes simpatizantes “autodefensores voluntarios” llegados de Lviv (Lwow, Lemberg) a Kiev, cuando en realidad se trata de comandos de extrema derecha enrolados en esta región (Galizia) que es su bastión. Es muy grave la responsabilidad de quienes -políticos, periodistas- se prestan a este juego en pro de corrientes xenófobas, rusófobas, antisemitas, racistas, que evocan al colaboracionismo nazi y las Waffen SS cuya patria fue Galizia y no toda Ucrania.

 También los medios pasan por alto, la existencia de múltiples redes financieras procedentes de Occidente (EEUU y Alemania) que tienden a desestabilizar el país, la intervención directa de personalidades políticas occidentales. Imaginemos la zona neutral de Bruselas ocupada durante dos meses por decenas de miles de manifestantes que exigen la abdicación del rey y del Gobierno tomando por asalto al palacio real y aclamando en la tribuna a ministros rusos, chinos, iraníes ¿Es posible imaginar algo similar en París o en Washington? Es lo que está sucediendo en Kiev, Maidan.

 Mi asombro aumenta día a día al comprobar la diferencia existente entre las “informaciones” publicadas en nuestros medios y las que puedo recoger de los medios ucranianos y rusos. Las violencias neonazis, las agresiones antisemitas, la toma por asalto a las administraciones regionales: en nuestros grandes medios, no aparece nada de eso. Se habla desde tan solo un punto de vista: de los opositores de Maidan, ¡el resto de Ucrania no existe!

 ¿Quiénes son los principales actores presentes? ¿Quiénes son los manifestantes de Kiev y de otro sitios? ¿Quién los reúne? ¿Cuál es la naturaleza del poder existente?

 La oligarquía industrial y financiera, beneficiaria de las privatizaciones se reparte entre grupos en disputa de Rusia y de Occidente. Viktor Ianoukovicht y su Partido de las Regiones representa a los clanes (y a la mayor parte de los habitantes) del este y el sur. El Partido de las Regiones ganó las elecciones tanto presidenciales como parlamentarias en el otoño de 2013. Tiene igualmente fuerte presencia en el oeste, en los Transcárpatos (llamados también Ucrania subcarpática), una región multiétnica que resiste al nacionalismo. Pero la crisis actual, las dudas y las debilidades del presidente pueden generar costos muy altos y desacreditar a su partido.

 El poder actual es el mayor responsable de la crisis social que beneficia a la extrema derecha y a las engañosas sirenas de la UE y la OTAN. Poder impotente que defiende a una parte de la oligarquía y no a la “Patria” a la que dice responder. Ha favorecido el crecimiento de la corrupción y de las prácticas mafiosas.

 Frente a esto se posicionan tres formaciones políticas con base en el oeste y también en el centro de Ucrania. Está en primer término Batkivschina (Patria) cuyo dirigentes es Arseni Iatseniouk… Sucedió a la líder Ioulia Timochenko, enferma y en la cárcel. Le sigue el partido Oudar (partido de las reformas democráticas) cuyo líder es el viejo boxeador Vitali Klitschko. Es el preferido de Angela Merkel y de la UE. Los cuadros de su partido han sido formados por la fundación Adenauer. Y finalmente el partido neofascista Svoboda (Libertad) dirigido por Oleg Tiagnibog. Sboboda está directamente conectado con la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (ONU), fascista al estilo Mussolini, fundado en 1929 en Galizia oriental bajo el régimen polaco. Con la llegada de Adolf Hitler en 1933, se contactaron con el pretexto de “Utilizaremos a Alemania para avanzar en nuestras reivindicaciones”. Las relaciones con los nazis fueron tumultuosas -ya que Hitler no quería una Ucrania autónoma- pero todos perseguían un objetivo común, eliminar a los comunistas y a los judíos y someter a los rusos. Los fascistas ucranianos enfrentan el carácter “europeo” de Ucrania con el “asiático” de Rusia. En 1939 André Melnik encabeza el ONU con el apoyo de Andriy Cheptytskyi, metropolitano de la iglesia greco-católica (Uniata) germanófila, “líder espiritual” de Galizia, que pasó a depender en 1939 del régimen soviético. En 1940, el radical Stepan Bandera se convirtió en disidente: bajo el nombre OUN-b y forma dos batallones de la Wehrmacht, Nachtigal y Roland, para participar en la agresión alemana y aliada a la URSS el 22 de junio de 1941. Inmediatamente estalló una ola de pogromos.

 Luego de algunos escrutinios, después de la “revolución naranja” de 2004, crece la influencia de Svoboda en Galizia y en todo el oeste de Ucrania incluyendo las grandes ciudades con un 20% y un 30% de los votos. En toda Ucrania la cantidad de votos de Svoboda es de un 10% y se ve “desbordada” por la presencia de grupos neonazis aún más radicales.

 Las tres formaciones políticas Batkivschina, Oudar et Svoboda, apoyadas por Occidente insisten desde hace dos meses en la caída del Gobierno y del presidente de la República. Exigen nuevas elecciones. Svoboda más lejos y organiza un golpe de Estado blando a nivel local. Donde instala su régimen de terror, Svoboda prohíbe el Partido de las Regiones y el Partido Comunista Ucraniano.

 El Partido Comunista apela a la razón desde hace varias semanas. Ha recogido unos tres millones de firmas para solicitar la celebración de un refrendo en el que se decida si Ucrania quiere asociarse a la UE o una unión aduanera con Rusia. La situación insurreccional involucra no solo a los tres partidos de la oposición sino también al Gobierno que ha ofrecido al país y al pueblo “en bandeja” a los dirigentes de la pseudo oposición, a los grupos neonazis de extrema derecha, a las organizaciones nacionalistas violentas, a los políticos extranjeros que incitan a la gente a “radicalizar las protestas” y a “luchar hasta el final”. El PC destaca los problemas sociales. Es el que tiene la posición mas democrática de todos, pero su influencia se limita al este y al sur de Ucrania

 ¿A qué juegan las grandes potencias, EEUU, la Unión Europea, Rusia, en el actual enfrentamiento? ¿Que es lo que buscan?

 Zbigniew Brzezinski, el célebre e influyente geoestratega estadounidense, de origen polaco, trazó en los años 90, la estrategia estadounidense para dominar Eurasia e instalar permanentemente la hegemonía de su país contando con Ucrania como parte de su estructura esencial. Para él existían los “Balcanes mundiales”, de un lado Eurasia y del otro el gran Medio Oriente. De modo que instaló una red tentacular de fundaciones estadounidenses –como Soros y la Reaganiana National Endowment for Democracy (NED)– que contrataba mucha gente para “hacer progresar la democracia”. En 2013 y 2014 la estrategia ha sido diferente. Al mando de este operativo están ahora Angela Merkel y la UE ayudados por políticos estadounidenses como McCain. Arengan a las multitudes sobre Maïdan y aún más, con una gran irresponsabilidad, con el objeto de lograr lo más pronto posible el objetivo de inclinar a Ucrania hacia la vertiente Euroatlántica, la OTAN por consiguiente, apoyándose en los elementos más antidemocráticos de la sociedad ucraniana. Pero este objetivo no podrá lograrse sin hacer estallar a Ucrania entre el este y el oeste y con Crimea adhiriéndose a Rusia como desea su población. El Parlamento de Crimea ha declarado: “No viviremos nunca bajo un régimen fascista”. Y para Svoboda y los demás fascistas están viviendo la revancha de 1945. Creo a pesar de todo que la gran mayoría de los ucranianos no quiere esta nueva guerra civil ni el estallido del país. ¡Pero, sin duda, habrá que reconstruir la sociedad!

  

[1] Iglesias uniatas: Se hallan agrupadas en esta sección todas aquellas Jurisdicciones, que escindiéndose de su Iglesia Madre, entraron en Comunión Plena con la Santa Sede. Dentro de estas Jurisdicciones se podrá encontrar una gran número de ellas de origen bizantino, así como otras de origen siriano, armenio, y de diversas procedencias del Mundo Oriental (N. de T.)

Fuente: http://www.michelcollon.info/La-tres-grande-majorite-des.html?lang=fr 

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