Epístola a los imbéciles. #México

Armando Ortiz

A ver, imbéciles (RAE: Alelado, escaso de razón), todos los esfuerzos que muchos mexicanos estamos haciendo por buscar la anulación de la pasada elección presidencial no es un asunto de ocio, no es que queramos enfrentamientos inútiles y mucho menos derramamiento de sangre. No es que seamos pendencieros ni que busquemos quebrantar la ley; no, imbéciles, no es eso.
La lucha que desde cada trinchera llevamos a cabo es para evitar que se implante un método. Y ¿qué es un método? De acuerdo con la RAE, es el “modo de obrar o proceder, hábito o costumbre que cada uno tiene y observa”.
El Partido Revolucionario Institucional en complicidad con algunos medios de comunicación, particularmente Televisa, ha encontrado la manera de ganar una elección, y esa manera es comprando votos; se han valido de la miseria y de la ignorancia de muchos mexicanos para, mediante una vil transacción, adjudicarse el derecho del voto libre. Tal acto es semejante al del hombre inicuo que acude a los prostíbulos para, a cambio de unos cuantos pesos, obtener los favores sexuales de las menores de edad.
Si dejamos que el PRI implemente ese método, la tan presumida democracia mexicana tendrá que redefinir su concepto. Volveremos a ser un país tercermundista (acaso piensen que nunca hemos dejado de serlo), donde la oligarquía mostrará su insultante predominio en cada elección ofreciendo unos cuantos pesos a los “jodidos” para que les entreguen sus votos.
Es por ello que salimos a marchar a las calles, es por ello que escribimos estos artículos, es por ello que mantenemos un boicot permanente en contra de los medios informativos que patrocinan este método. No queremos acostumbrarnos, no queremos que se haga un hábito, no queremos que se encone en el cuerpo de nuestra república como una infección que no tenga penicilina para aliviarla.
Ahora nos damos cuenta que a ellos les sobra el dinero mal habido para conseguir sus fines. Ahora sabemos que ellos pueden asociarse con cualquier delincuente para obtener fondos que puedan comprar una presidencia.
Y si esa fuera la única consecuencia, vaya y pase. Pero los que aportan ese dinero habrán de buscar su pago y con intereses. Entonces se lo cobrarán al pueblo de México con sangre. Así lo hicieron en el sexenio pasado y muchos muertos fueron parte de esa factura. Los más célebres: el hijo de Sicilia, el hijo de la señora Wallace, la hija de Nelson Vargas, el hijo de Martí y hasta el hijo de ese comentarista de radio que murió extrañamente sin que él reclamara por su vida.
Y no me salgan con que esos son muertos comunes, no me salgan con que es parte del suceso imprevisto que a todos nos acaece. Esos muertos son consecuencia de la descomposición social; si este país marchara sobre ruedas, el hijo de Martí todavía estuviera corriendo maratones, el hijo del comentarista todavía estuviera dándose sus atascones.
Y no es que tengamos algo en contra de Enrique Peña Nieto; pobre hombre. No podemos dejar de advertir que puede ser tan imbécil como ustedes, pero los que lo quieren imponer están hasta el cuello de corrupción y crimen. Por eso lo están imponiendo, para que esa corrupción y crimen goce de total impunidad.
¿Acaso les parecen gratuitas las detenciones de esos que anduvieron con Peña Nieto en campaña? Generales y ex candidatos ahora vinculados con el narcotráfico; empresarios que hicieron el papel de prestanombres y hasta bancos que se sirvieron para lavar dólares. Esas detenciones sólo son barruntos de la tormenta de corrupción e impunidad que se avecina si nos quedamos con los brazos cruzados.
Si ustedes, imbéciles, no lo quieren ver es por eso, porque son imbéciles, o porque están coludidos y son tan puercos y por ello, hasta perdiendo la dignidad, lo justifican; o quizá son parte de esos comunicadores a los que les pasan “chayote”. Pero de que está claro, está claro y por ello salimos a las calles a protestar o escribimos estas notas que a muchos no les van a gustar.
Por eso déjense de decir tanta pendejada de que los que salimos no tenemos nada mejor que hacer, pero sepan que estamos batallando por nuestros hijos y hasta por sus hijos; por nosotros y hasta por ustedes que no lo merecen. Y no se crean que esperamos que lo agradezcan, porque como imbéciles que son, ni siquiera se dan cuenta de los que estamos haciendo.
Pero no lo hacemos para que nos lo agradezcan, lo hacemos para tener tranquila nuestra conciencia, para que quede testimonio de que un día, una tarde o una noche, ante la injusticia, alzamos la voz, no nos quedamos callados ni cruzados de brazos, tal como lo hacen ustedes.
Y es que la diferencia entre ustedes y nosotros es que nosotros no somos imbéciles.

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  1. #1 por guadalupe el agosto 13, 2012 - 5:46 am

    Tan sencillo como eso, se necesita ser imbécil para no entenderlo.

  2. #2 por Gabriel Rodriguez el agosto 22, 2012 - 4:44 am

    Si es como insulto para los que votaron por Peña, que pena… porque seguramente que no todos fueron comprados; estoy cierto que muchos se la creen, porque así crecieron, por que les ha ido bien, porque les asusta la izquierda, porque la derecha no les atrae, porque sí, simplemente…

    Si es por su acepción correcta, alelados o poco inteligentes, no está mal… no se puede esperar demasiado de nuestra sociedad.

    Y sí, todos estamos en nuestro derecho de luchar y manifestarnos por lo que creemos que es correcto, siempre y cuando no se violenten las libertades de los demás… porque entre esos demás hay muchos que no votamos por Peña.

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